En Bolivia, los casinos y otras modalidades de juegos de azar operan bajo un marco de control estatal que puede parecer exigente a primera vista, pero que responde a objetivos muy concretos: proteger a los jugadores, asegurar transparencia, prevenir actividades ilegales y convertir una actividad sensible en una fuente de beneficios sociales y económicos.El juego con apuesta mueve dinero en efectivo, atrae a miles de personas y puede generar riesgos si no existen reglas claras. Por eso, el Estado [...]